Con tantos sin sabores, con tantas dificultades que podemos encontrar en la vida, he aprendido que no nos debemos de preocuparnos por lo que no podemos arreglar ni por lo que tiene solución, porque en ambos casos, si conocemos el resultado y las acciones que debemos de tomar, es mejor actuar.
He aprendido que hay que llorar cuando debes de llorar, que debes estar triste cuando las circunstancias lo ameriten, que no es malo sentirme mal y con ganas de tirar todo cuando sientes que ya no puedes mas; lo que no debes de hacer es ahogarte en tu llanto, porque debes de saber que las lagrimas algún día se van a terminar, que debes de secar tus lagrimas para continuar, que después de estar triste hay que continuar, que el camino es largo y muchas batallas por librar, que a pesar del dolor y la falta de ganas para continuar, las fuerzas no se terminan mientras aun puedas respirar, que a pesar de lo malo siempre hay algo que rescatar.
Que hay que aprender a vivir con uno mismo, porque con uno es con quien vamos a pasar todo el tiempo, si bien es cierto hay personas en el camino que están contigo mientras dure el problema, los cuales llegaron en el momento preciso y así mismo se van, así como también otros que siempre han estado y siempre estarán, pero siempre llega ese momento que la única compañía que tendrás es la temida soledad, y es ahí contigo, pese al bullicio de la cuidad, incluso en medio de multitud de personas, que la única aliada que fielmente te seguirá, será la soledad.
La soledad, la que sin tapujos y sin filtros, de forma cruel y sin piedad, se encargará de recordar lo bueno, lo no tan bueno, los aciertos los errores, los logros y los fracasos; la temida soledad que al conocerla y saberla llevar, te mostrará que su compañía en ese momento es lo mejor que te pudo pasar y es porque ahí te permite estar contigo con el único propósito de hacerte mejorar, de hacerte crecer y madurar, que tienes que ser feliz cuando debes de ser feliz y como niños aprender a ver mas allá, que el limite de la mirada esta más lejos de lo que los ojos te pueden mostrar, que el dolor y la frustración cegando tu mirada te buscan derrotar, haciendo de ti tu peor enemigo, como un kamikaze, que te busca derrumbar.
Soledad eterna amiga, cruel soledad tan fiel, mi gran maestra que me enseña a madurar, cuando te busco no estás y cuando no te quiero me vienes a acompañar.
Por siempre, te ama y te extraña, papá.
Soledad eterna amiga, cruel soledad tan fiel, mi gran maestra que me enseña a madurar, cuando te busco no estás y cuando no te quiero me vienes a acompañar.
Por siempre, te ama y te extraña, papá.
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